lunes, 11 de noviembre de 2013

Del ano al uno

Y antes de iniciar con nuestro primer concurso: ¿Qué tonto sabes de tu ciudad?, damos la bienvenida a nuestro delegado de rifi rafes, juegos y espectáculos, para quien pido, Dios se lo habrá de agradecer, un fuerte aplauso.

Acaba el aplauso y aparece el premio mayor, un cheque de dos metros de largo por tres dedos de frente con una cifra enorme que podrá ganarse un cero a la izquierda

Eso que importa que en un cheque de proporciones inteligentes quepa la misma cantidad de dinero, el triunfo hay que mostrarlo, engrandecerlo, ponga su diploma en el vidrio del carro (al lado del exitoso “Rumbero a bordo”), tape el ojo mágico de la puerta de su casa con el 65 que sacó en el Michigan, los Viernes, en vez de corbata, póngase la medalla del torneo de fútbol y ponga como foto de perfil el trofeo de goleador.

Somos ganadores de nacimiento, tenemos la mejor mamá del mundo y la mejor familia de la ciudad, hay que seguir acechando triunfos, la sencillez es un accesorio que se vende por separado porque el éxito no se resume, se presume.

Un cerebro con dos hemisferios, uno para cada hígado, no puede reconocer cuando la humildad es producto del fracaso o cuando es producto de la inteligencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario